Contabilidad del Excedente de Productividad Global

Los Estados Financieros tradicionales no muestran la creación de riqueza por parte de las empresas. Simplemente se limita el Estado de Resultados a señalar el excedente de los ingresos sobre los costos y gastos, además no establece el valor agregado por la empresa ni como se distribuyó este. El Estado de Excedente de Productividad Global soluciona este problema, pues determina la creación de riqueza por parte de las empresas y lo que es más importante la distribución de la misma entre los agentes sociales que integran la coalición de intereses que forman la empresa moderna.
Mediante este nuevo estado financiero se puede establecer de una mejor manera la eficacia y la eficiencia de las empresas permitiendo la mejor toma de decisiones.
La contabilidad tradicional es un instrumento muy deficiente para la medición de los hechos económicos que acontecen a las organizaciones, pues su estructura se basa en paradigmas muy antiguos pues ya pasaron de los quinientos años de existencia y se encuentran por lo tanto desactualizados frente a las nuevas exigencias del mundo moderno y su tecnología.
Una de las deficiencias que presenta la contabilidad tradicional es la incapacidad de suministrar información acerca de la eficacia de los factores involucrados en el proceso productivo de la empresa.
Alguien podría llegar a creer que el Estado de Resultados es un indicador que permite conocer la manera como se han utilizado eficazmente los recursos de la organización en la persecución de sus objetivos, sin embargo nada es más alejado de la realidad.
Contra todo parecer, la utilidad mostrada por el Estado de Resultados no es un indicador de gestión, sino simplemente el indicador a corto plazo de las posibilidades de supervivencia de la Empresa.
Una empresa puede estar combinando en forma incorrecta sus recursos y arrojar jugosas utilidades, las cuales actúan como cortina de humo que oculta esta ineficiencia de gestión.
Por el contrario, una empresa puede estar funcionando eficientemente pero presenta un Estado de Resultados deficitario.
El primer caso es el común para las empresas monopolísticas, las cuales muestran excelentes utilidades y son ponderadas por su buen funcionamiento, sin embargo, en términos generales no pueden ser comparadas con similares pues no existen, ni se les cuestiona su eficiencia porque los resultados obtenidos sirven de escudo contra cualquier ataque.
En nuestros países latinoamericanos con el auge del Neoliberalismo se plantea la privatización de empresas estatales, especialmente las de telecomunicaciones y uno de los argumentos poderosos para evitar su venta a los particulares, es el de las utilidades que producen. Pero no existe un instrumento contable que pueda en forma objetiva establecer la eficiencia de la gestión del ente estatal, para así confirmar o rebatir las utilidades como indicador de buen manejo.
En el segundo caso se puede colocar como ejemplo las empresas estatales dedicadas a prestar o vender servicios vitales para la comunidad. Estas empresas por razones de índole político deben vender a precios por debajo del costo de producción, lo cual se refleja en su estado de resultados como una pérdida, sin servir esto de indicador sobre la gestión de sus recursos.
El objetivo primordial de un administrador en la gestión de una empresa es la obtención de excedentes, creación de riqueza, generación de valor agregado. Pero como se afirmaba anteriormente, la contabilidad tradicional, en forma alguna muestra en sus diferentes estados financieros la “creación de riqueza” por parte de las empresas.
Si bien es cierto, las utilidades son la medida del en unidades monetarias del excedente entre las Ventas y los Costos y Gastos, no está en forma alguna midiendo la creación de riqueza o generación de valor agregado.
Dentro del contexto de la empresa moderna la meta de los administradores es un excedente: “Las empresas que tienen éxito crean un excedente y son productivas. Y ya que hablamos de productividad, y aunque no existe un acuerdo sobre el verdadero sentido de dicha palabra, nosotros la vamos a definir como: la relación insumo-producto durante determinado período con la debida consideración por la calidad. Por tanto, la productividad implica efectividad y eficiencia en el desempeño individual y organizacional.
Efectividad es el cumplimiento de los objetivos. Eficiencia es el cumplimiento de los fines con la menor cantidad de recursos.
Para que se pueda decir que una empresa está bien manejada, es necesario calificarla como creadora de excedentes o productiva. La productividad de una empresa se entiende como la mejor eficacia y la mejor eficiencia en el desempeño tanto individual como organizacional. Eficacia es el cumplimiento de los objetivos propuestos. Eficiencia es el cumplimiento de estos objetivos con la utilización de la menor cantidad de recursos. La gestión de una empresa moderna, lucrativa o no lucrativa, debe considerar que esta es un sistema conformado por una serie de “agentes económicos y sociales” que persiguen objetivos individuales integrados en el logro de un objetivo común compatible con dichos objetivos.
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